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Máster en Locución Audiovisual, Publicitaria y Documental




03
JUNIO
2014

La locución de un audiovisual corporativo

Una de las áreas de especialización que estamos abordando en nuestro Máster es la locución de audiovisuales corporativos.

En el desarrollo de su actividad comercial a las empresas les surgen necesidades de comunicación muy variadas. Actualmente, el vídeo, es uno de los recursos de mayor utilidad para satisfacer dichas necesidades. Según un estudio de Interactive Advertising Bureau (IAB) los usuarios dedican como media un cuarto de su tiempo de navegación al visionado de vídeos. La empresa no puede ser ajena al relevante papel del contenido audiovisual en Internet. Y concluye que:

“La inclusión de imágenes en movimiento y presentaciones, complementarán la experiencia del usuario. Los lectores valorarán que determinada información esté asociada a un elemento audiovisual que la enriquezca y amplíe”.

Desde nuestra perspectiva, la de la locución, el primer trabajo que realizamos con los alumnos del Máster para dotarles de herramientas profesionales para este formato, es la identificación de la marca o empresa que emite el mensaje, la intención con la que lo genera y el destinatario del mismo. Es muy importante identificar el público objetivo ya que determinará aspectos muy importantes de la interpretación, el énfasis a aplicar en determinadas palabras o conceptos y la modulación general de la voz.

Dependiendo del objetivo a conseguir, una Compañía puede dirigirse a otra empresa, a un inversor, a sus empleados, al consumidor de sus productos o al mercado en general.

¿Existe un tono de locución corporativa?. La comunicación entre empresas suele adoptar un tono sobrio, solvente, orientado a generar confianza en su modelo de negocio y a potenciar la fiabilidad de sus productos, servicios o procesos.

Estos formatos audiovisuales serán distribuidos a través de Internet (portales de vídeo y web), en las intranets corporativas, en soportes físicos, dispositivos digitales usados por el personal (habitualmente el equipo comercial) y en eventos públicos o ferias en los que participa la empresa.

En un elevado porcentaje de las ocasiones, nuestro cliente desea trasladar a otras Compañías las ventajas competitivas de sus productos y servicios. Es una comunicación empresa a empresa. El desarrollo argumental del vídeo, en este caso, suele partir de la concienciación sobre una necesidad que tiene el receptor, continuando con las propuesta de soluciones profesionales concretas y concluyendo con el convencimiento de que la respuesta de mayor calidad y confianza para la resolución de esas necesidades es la que aporta el emisor. Nuestro trabajo es trasladar con autenticidad cada una de esas intenciones, desde la concienciación, la convicción, la generación de confianza, etc.

Una Compañía también puede dirigirse a otras empresas inversoras ante la necesidad de aumentar su financiación. En este caso el guión suele apoyarse en los resultados económicos logrados hasta el momento, la fortaleza del modelo de negocio y el potencial comercial del producto o servicio en el futuro. Cuando el locutor identifica este tipo de comunicación puede usar un tono corporativo más intenso, apoyando con firmeza cada cifra o logro.

 

Vídeo Corporativo

 

 

DIFICULTADES

Como cualquier otro formato, el audiovisual corporativo presenta dificultades específicas, como pueden ser:

LA EXTENSIÓN DEL TEXTO

Un alumno de locución, cuando se enfrenta a un vídeo, suele preocuparse por la duración del mismo. Es una tendencia muy generalizada y casi un acto reflejo fijarse en el número de hojas que se tendrá que leer ante el micrófono. En este caso inducimos al alumno a concentrarse en aspectos más útiles para el desarrollo de su actividad, como la identificación de la intención comunicativa de la empresa, el tipo de receptor que lo escuchará, etc. Incidimos en que la duración del texto no es, en principio, un elemento que deba preocupar a un locutor y que si se concentra en el significado que encierra cada frase, cada palabra, así como en la forma de transmitirlo con eficacia a su oyente, su locución fluirá de forma que se olvidará de la mayor o menor extensión del texto.

LA SINCRONIZACIÓN

En la actualidad existen técnicas de animación gráfica muy accesibles que permiten el uso extensivo de animaciones de textos y gráficos que permiten remarcar con mucha eficacia conceptos clave o complementar la información que se transmite oralmente al espectador. En muchas ocasiones la voz en off debe estar en sincronía con esos recursos gráficos, por lo que conviene entrenar la agilidad de lectura y sincronización con la imagen proyectada en pantalla. Un recurso que suele funcionar para sincronizarse con facilidad con los recursos gráficos del vídeo es detectar el rimo del montaje, que habitualmente es regular, y comprobar además si se ha realizado usando la música como patrón rítmico. Interiorizar el ritmo de los gráficos y del montaje a través de nuestra lectura o con la música nos permitirá ajustarnos con un pequeño margen de error, casi siempre salvable en postproducción por el equipo técnico.

VELOCIDAD DE LECTURA

En el proceso de montaje es habitual que el realizador o el redactor graben una voz de referencia que marque al montador los puntos de entrada de los diferentes planos y secuencias que compondrán el vídeo. La lectura de la voz de referencia puede no haber previsto énfasis, pausas y otros recursos interpretativos que se suelen manejar en una locución profesional. En ese caso podremos echar en falta una cadencia más tranquila que nos permita recrearnos en alguna palabra, ralentizar alguna frase o forzar una pausa que ayude a la comprensión del texto. La realidad es que el vídeo ya está montado y será labor del locutor lograr la mejor comprensión posible dentro de los tiempos que le impone la voz de referencia. Grabar sobre una segunda voz de referencia es un trabajo que realizamos en clase, buscando habituarse a que ese sonido nos marque las entradas y salidas de nuestras frases sin impedirnos estar concentrados en el mensaje y su interpretación.

TÉCNICA DE LECTURA

Así como para el proceso de grabación de un spot televisivo o una cuña de radio es habitual una mayor tolerancia a invertir el tiempo que sea necesario para encontrar el tono e interpretación que más guste a la agencia de publicidad y a la marca anunciante, en el caso de los audiovisuales el tiempo de sala de grabación del que disponemos suele ser, por lo general, más limitado. Se da por asentado que para un vídeo de entre 3 a 10 minutos es suficiente con una hora de sala para el registro de la voz y su edición (limpieza de respiraciones, ecualización y procesado de dinámica). Esta cierta premura no debe preocupar al locutor novel, ya que podrá contrarrestarla con una técnica de lectura solvente que le permita acometer el texto de forma fluida, con un número de errores equilibrado. La fluidez en la lectura se consigue, innegablemente, con práctica. Una práctica que debe formar parte de la rutina de todo profesional de la locución.

Cada profesional encontrará mayor o menor dificultad en cada una de las técnicas requeridas por el formato audiovisual corporativo, no obstante, con capacidad de auto observación, práctica y la adecuada formación, todas y cada una de ellas son perfectamente superables. Una de los alumnas del Máster de este año, a este respecto, nos comenta:

“Me parece uno de los géneros más difíciles de afrontar, porque mezcla muchos ingredientes. Tienes que mantener un tono grave y serio, pero amable a la vez; manteniendo un ritmo y siempre con seguridad y firmeza. Transmitir al oyente que esa marca es potente, es la mejor. Tiene que ser una locución fluida y sin perder nunca la intención. Me resulta complicadísimo defender el texto de principio a fin, textos por los general bastante largos, sin perder ni uno de los ingredientes por el camino. Pero como he podido aprender en estos meses, la clave está en comprender lo que se está diciendo, centrarse en el qué y después en la forma”.

Otro alumno del Máster añade:

“Creo que un de los mayores retos al que nos enfrentamos cuando realizamos la locución de un audiovisual consiste en conseguir ENTENDER y aunar en un TODO el SENTIDO Y SIGNIFICADO del MENSAJE que estamos INTERPRETANDO y que exige ser dotado de la mayor VERACIDAD y CONSISTENCIA posible para lograr CONVENCER al cliente / consumidor final.

La mayor complejidad reside en adaptarse y transmitir vocalmente con éxito el CONJUNTO NARRATIVO-AUDIOVISUAL que se presupone (texto, música, imágenes, … ) para cada trabajo.

Las técnicas que hemos aprendido para afrontar este tipo de locución y que nos permiten pautar nuestra interpretación se centran en un “auto-trabajo” de “comprensión”. Es imprescindible la lectura profunda y análisis adecuado del texto, el estudio de la intencionalidad de los audios e imágenes que lo acompañan y saber estructurar la narración de forma coherente y precisa.

Debemos tener siempre presente que estamos al servicio del audiovisual. SOMOS EL PRODUCTO. SOMOS LA EMPRESA.

LA CLAVE reside en hacernos multitud de preguntas cuyas respuestas se convertirán en parámetros necesarios que irán marcando y matizando el “camino” de la locución ( actitud, intención, tonalidad, timbre …) .

Debemos cuestionarnos ante qué tipo de material / información estamos, en qué contexto / marco lo situamos, hacia dónde va su contenido y forma, qué quiere o pretende transmitir, qué efecto busca causar en el receptor, … ¿qué es?, ¿a quién?, ¿porqué?, ¿para qué?.

Cuando tengamos todos estos aspectos bien definidos y asentados podremos desarrollar con seguridad y solvencia nuestro trabajo”.

 Sobre la complejidad de este formato, uno de los profesores del Máster de Locución de la URJC, Mario Pérez, nos comenta:

“Una de las complicaciones mas habituales a la hora de enfrentarse a la locución de un video corporativo es incluir en la lectura, con naturalidad, los términos corporativos y tecnológicos propios de la marca.

 Palabras con las que normalmente no se está familiarizado, pero que forman parte de la corporación y que hay que comprender y matizar. La dificultad se incrementa al estar incluidos estos términos en largas frases plagadas de atributos que muestran el valor de la empresa, instalaciones o productos.

 Para conseguir esto, en una rápida lectura previa, identificar las palabras y frases con mas dificultad, y ensayar en voz alta, hasta familiarizarse con los términos y ser capaz de decirlos con solvencia. Primero ensayar la palabra complicada y después la frase completa que la contiene. De esta manera conseguiremos, dar sentido a la palabra dentro de la frase y a su vez a la frase dentro del contexto del video corporativo. Una anotación o marca  en el texto, también puede ayudar,  así sabremos cuando llega el momento de mayor dificultad”.

Otro alumno de nuestro Máster nos dice:

“Podríamos decir que lo que más cuesta en un audiovisual corporativo es ponerle sentimiento sin ser exagerado, y no caer en la monotonía tampoco. Me parece algo de lo más complicado, y que todavía no he llegado a superar, pero supongo que las técnicas para superarlo es darle es sentir cada frase, creerte lo que dices, mimar las palabras, quererlas cada una como única.., y para romper la monotonía y que todo no suene igual pues eso que nos decís siempre de depende de dónde le pusiste el énfasis en la primera frase en la segunda se lo pondrás en otro sitio diferente”.

Atendiendo a la realidad de que cada vez es más accesible y económico para las empresas generar y publicar contenidos audiovisuales, la locución de vídeos corporativos es una actividad con buenas perspectivas de futuro y conviene prepararse para las exigencias técnicas y artísticas que nos demandará.

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